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FUNDAMENTACIÓN
Desde
mediados del Siglo XX y en los años
que lleva transcurrido el Siglo XXI venimos
siendo testigos de los grandes cambios
que se han producido en todas las ciencias.
Nada escapa a esta "revolución",
casi todo lo conocido ha sido revisado
críticamente. En muchos casos se
lo ha rediseñado y en otros fue
reemplazado por nuevos conocimientos.
En la actualidad nos encontramos frente
a fenómenos complejos que abarcan
distintos ámbitos, que deben ser
estudiados y resueltos por los especialistas
de las diversas ramas del saber, y que
exigen, de nuestra parte, para no quedar
aislados, nuevas formas de abordar las
situaciones problemáticas que se
nos plantean. No son ajenas a estas exigencias
de renovación la Física,
la Química, la Biología,
la Economía, y hasta la Pedagogía.
Por supuesto, la Matemática, con
su característica de interdisciplinariedad
y, aún más, como colaboradora
eficiente de las otras ciencias, especialmente
para modelizar los distintos fenómenos,
también se ha visto involucrada
en estos cambios radicales.
Durante
siglos la evolución de la Matemática
ha estado ligada con el estudio de fenómenos
que preocupaban tanto de manera individual,
como colectiva a la humanidad. Estas preocupaciones
han contribuido grandemente al desarrollo
de algunas de las ramas de la Matemática.
También la existencia y disponibilidad
de herramientas matemáticas han
permitido, en ciertas ocasiones, que el
hombre se formulara preguntas, y que al
intentar responderlas produjera nuevos
conocimientos. Esta manifiesta interacción
nos permite sostener que la Matemática
no puede evolucionar independientemente
del resto del pensamiento colectivo del
hombre, ni tampoco fuera de un contexto
de colaboración y solidaridad con
el resto de las ciencias. En ningún
momento el hombre ha dejado de experimentar,
buscar soluciones más económicas,
mejorar los desarrollos de las demostraciones
e incluso imaginar un conjunto de nuevos
sistemas operativos. En todos los casos
la motivación para lograr la evolución
del pensamiento matemático, fue
tanto interna de la disciplina (darle
sentido y coherencia al propio campo del
saber), como externa (exploración
de nuevos fenómenos).
Por
ello, quiénes estamos haciendo
docencia en Matemática hemos debido
revisar los aspectos metodológicos
que hacen, particularmente, al proceso
de su enseñanza-aprendizaje, a
los diseños de contenidos curriculares
y al sentido de las posibles aplicaciones.
La resolución de problemas en la
educación matemática aparece
como un aspecto central, que debe atravesar
todo el diseño curricular y proveer
el marco en el que los contenidos puedan
ser enseñados y aprendidos. La
estrategia de resolución de problemas
es mucho más rica que la aplicación
mecánica de un algoritmo, pues
implica crear un contexto en donde los
datos guarden coherencia, relevancia y
verosimilitud.
Incentivar
a los alumnos a trabajar con esta dinámica
les permitiría reconocer en "acción"
los procesos de apropiación de
los conceptos y las dificultades u obstáculos
a superar, además de pensar en
la posibilidad de encontrar formas alternativas
de resolución. A esta altura se
plantea, también, una excelente
oportunidad para desarrollar el pensamiento
crítico y reflexivo del alumno;
pensamiento necesario para el aprendizaje
de esta disciplina. Desde este abordaje
del proceso de apropiación de conocimientos,
se genera la necesidad de establecer jerarquías
en las acciones que los alumnos emprenderán:
leer comprensivamente los enunciados y
consignas de las situaciones problemáticas,
analizar criteriosamente cuáles
son los datos relevantes, separar los
elementos distorsionadores, diseñar
una estrategia de gestión posible,
seleccionar las operaciones convenientes
para dar una respuesta adecuada, estimar
el rango de la respuesta, diseñar
estrategias de validación, comunicar
los resultados, etc.
Adoptar
esta posición metodológica
produciría el aprendizaje de nuevos
contenidos matemáticos, al mismo
tiempo que permitiría mostrar la
utilidad de los mismos en situaciones
concretas. De esta manera se exhibiría
a los conocimientos matemáticos
como un código de lenguaje estratégico
para resolver situaciones problemáticas,
al tiempo que los alumnos comenzarían
a construir el sentido mismo de la Matemática.
El
principal objetivo que se persigue es
que el alumno reconozca la naturaleza
propia del problema, pueda cotejar la
información matemática de
que dispone y la pueda poner en juego
mediante su aplicación para resolver
el problema. La formulación de
los problemas debería contemplar
la posibilidad de abordarlo desde distintas
perspectivas (cosmovisión), revalorizando
los conocimientos que se poseen, pero
asegurando, además, la construcción
de nuevos saberes. La sensación
que debería tener el alumno es
que la Matemática no se reduce
a repetir mecanismos exitosos para la
obtención de resultados, sino la
búsqueda de alternativas posibles
para enfrentar y resolver situaciones
problemáticas; que la Matemática
es una ciencia que permite la creatividad
y que su aprendizaje no debería
limitarse solamente a los contenidos escolares,
sino que el mundo que nos rodea nos brinda
una infinidad de situaciones susceptibles
de abordarse mediante modelos matemáticos.
No debemos olvidar que el conocimiento
que se construye en forma contextualizada
adquiere una fortaleza tal que se transforma
en un excelente punto de partida para
sistematizar un adecuado método
de indagación. Además, este
afianzamiento del método confiere
la capacidad de poder transferir a nuevas
situaciones los conocimientos aprendidos.
Según Feldman y Palamidessi. "El
contenido es producto de una construcción
específica que consiste en el proceso
de producción de los objetos a
trasmitir. Esta construcción en
tanto tiene origen en conocimientos producidos
fuera de los ámbitos de enseñanza,
se relaciona con procesos de recontextualización.
El contenido es un concepto situacional
ya que se define por sus contextos de
utilización y por sus propósitos".
Debemos
destacar, además, que asignando
a las nociones matemáticas el papel
de un "buen lenguaje" para resolver
situaciones problemáticas se contribuiría
a que los alumnos construyan el sentido
de la Matemática, para luego indagar
en profundidad sobre esas mismas nociones.
Es reconocida, en general, la actitud
negativa de los alumnos de la Escuela
Secundaria Básica (antes conocido
como Tercer Ciclo de EGB) y de Polimodal
hacia la Matemática. Posiblemente
una de las razones más poderosas
se centre en las dificultades que generan
la propia naturaleza del pensamiento matemático
y las formas de comunicar los resultados
obtenidos. Nuestra propuesta apunta a
compartir con los docentes de las escuelas
de nivel medio un espacio, en el que sus
alumnos puedan enfrentar el desafío
de resolver problemas, valoren las posibilidades
que tienen a su alcance y que sientan,
que a partir de su esfuerzo, pueden descubrir
nuevos conocimientos. Creemos que esta
es una poderosa manera de revalorizar
el intercambio entre pares, al mismo tiempo
que entre alumnos y profesores, potenciar
las capacidades personales, y valorar
el método científico, al
amparo de desentrañar y aplicar
los conceptos matemáticos.
COMITÉ
EVALUADOR
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